Cerebros tecnológicos
Las trayectorias vitales de nuestro cerebro serán… caminos de menor
resistencia… que la mayoría de nosotros tome la mayoría de las veces; y cuanto
más avancemos por ellos, más difícil nos será dar marcha atrás. (Carr, 2010. p. 52)
La comunicación es mi pasión; la psicología, mi saber y guía que, poco a
poco, y diariamente produce un cambio en mí. Una transformación similar ocurre
en cada uno de nosotros. Sin importar la edad, nuestro cerebro y nuestro
cuerpo, en general, está en un continuo cambio, una continua adaptación.
“Incluso el cerebro más adulto es maleable o plástico” (Carr, 2010. p. 34). Cada
experiencia vivida, cada recuerdo, emoción o pensamiento, modifica la
estructura de funcionamiento de nuestro cerebro (Carr, 2010) .
En un principio, millones de años atrás, durante la era industrial, los
modelos de pensamiento computacionales tomaban el cerebro como una máquina
pensante en la que los circuitos nerviosos hacían las veces de cableado
eléctrico (Carr, 2010).
“Después del auge de la computación electrónica, en la que al comienzo
se llamó al computador “cerebro electrónico” […] El programa de inteligencia
artificial, ahora llamado “duro” (“hard ai”), consideraba que era suficiente
modelar a la persona humana como un robot, una máquina dotada de un computador
con alta potencia de procesamiento y de almacenamiento de información digitalizada,
o como un organismo con un supercomputador “húmedo” instalado en el cráneo” (Larreamendy-Joerns, Puche-Navarro, & Restrepo
Ibiza, 2008. pp. 12-13).
La era tecnológica, los medios de comunicación y redes sociales, poco a
poco, y cómo lo habría dicho Marshall McLuhan, se están convirtiendo en
extensiones d nuestro cuerpo, o acaso nadie se ha preguntado ¿por qué los niños
d hoy en día ‘nacen sabiendo tanto’? La respuesta es lo que llaman los
evolucionistas: filogenética, “el cerebro tiene querencia por los caminos
viejos” (Carr, 2010. p. 41) y si poco a poco nos vamos ‘programando’ para las
hipertecnologías, lo más factible, es que dichas ‘programaciones’, a futuro, se
vuelvan hereditarias.
Para algunos neurofisiólogos “el pensamiento, la memoria y la emoción
[…] llegaron a considerarse resultados lógicos y predeterminantes de las
operaciones físicas del cerebro” (Carr, 2010. p. 37), la psicología, por el
contrario, y como afirmaba Descartes en su dualismo cartesiano, cree que “como esencia
del ‘yo’, la mente existe fuera del espacio, más allá de las leyes de la
materia” (Carr, 2012. p. 36).
Mucha gente me pregunta por qué razón decidí estudiar psicología; la
respuesta es muy simple: la búsqueda de mi misma, de mi yo interior y de
elevados potenciales
de comprensión que me lleven a estados de consciencia espirituales que
trasciendan en mi, en pocas palabras: psicología transpersonal. Psicólogos e
incluso físicos cuánticos aseguran que el pensamiento y la intención funcionan
como fuerzas impulsoras de modo que, todo lo que pensemos, se vuelve parte de
nuestra realidad y el cerebro así lo asimila, pues vivimos, cuerpo y mente, en
una interconexión universal que se da no sólo en nivel fundamental, sino en
nivel elevado trascendental (Chasse, Arntz, & Vicente, 2004) .
Tanto psicología como
neurofisiología, afirman que “nuestros pensamientos pueden ejercer una
influencia física sobre nuestros cerebros, o al menos, provocar una reacción
física en ellos. Neurológicamente, acabamos siendo lo que pensamos” (Carr,
2010. p. 49), de modo que, si pensamos en tecnologías, y nos arriesgamos a
usarla, poco a poco, nuestro cerebro se va adaptando a estas nuevas vías,
nuevas conexiones sinápticas neuronales que “nos permiten aprender nuevas
habilidades y, en general, ampliar nuestros horizontes” (Carr, 2010. p. 50).
Creo que, por razones como estas, hoy en día es más difícil, para mí y para
muchos, leer impresiones en papel, libros, o simplemente, estar metida en una
biblioteca.
“Internet podría estar
cambiando la forma en que mi cerebro procesa la información […] Esto no sólo se
cumple para cada uno de nosotros como individuos. Se cumple para todos nosotros
como especie” (Carr,
2010. p. 55)
Referencias
Carr,
N. (2010). Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?
Bogotá, Colombia: Taurus.
Chasse, B.,
Arntz, W., & Vicente, M. (Dirección). (2004). ¿¡Y tú qué sabes!?
[Película].
Larreamendy-Joerns,
J., Puche-Navarro, R., & Restrepo Ibiza, A. (2008). Claves para pensar
el cambio: ensayos sobre psicología del desarrollo. Bogotá, Colombia:
Ediciones Uniandes.
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