martes, 21 de mayo de 2013

Reseña 1


Cerebros tecnológicos

Las trayectorias vitales de nuestro cerebro serán… caminos de menor resistencia… que la mayoría de nosotros tome la mayoría de las veces; y cuanto más avancemos por ellos, más difícil nos será dar marcha atrás. (Carr, 2010. p. 52)

La comunicación es mi pasión; la psicología, mi saber y guía que, poco a poco, y diariamente produce un cambio en mí. Una transformación similar ocurre en cada uno de nosotros. Sin importar la edad, nuestro cerebro y nuestro cuerpo, en general, está en un continuo cambio, una continua adaptación. “Incluso el cerebro más adulto es maleable o plástico” (Carr, 2010. p. 34). Cada experiencia vivida, cada recuerdo, emoción o pensamiento, modifica la estructura de funcionamiento de nuestro cerebro (Carr, 2010).

En un principio, millones de años atrás, durante la era industrial, los modelos de pensamiento computacionales tomaban el cerebro como una máquina pensante en la que los circuitos nerviosos hacían las veces de cableado eléctrico (Carr, 2010).

“Después del auge de la computación electrónica, en la que al comienzo se llamó al computador “cerebro electrónico” […] El programa de inteligencia artificial, ahora llamado “duro” (“hard ai”), consideraba que era suficiente modelar a la persona humana como un robot, una máquina dotada de un computador con alta potencia de procesamiento y de almacenamiento de información digitalizada, o como un organismo con un supercomputador “húmedo” instalado en el cráneo” (Larreamendy-Joerns, Puche-Navarro, & Restrepo Ibiza, 2008. pp. 12-13).

La era tecnológica, los medios de comunicación y redes sociales, poco a poco, y cómo lo habría dicho Marshall McLuhan, se están convirtiendo en extensiones d nuestro cuerpo, o acaso nadie se ha preguntado ¿por qué los niños d hoy en día ‘nacen sabiendo tanto’? La respuesta es lo que llaman los evolucionistas: filogenética, “el cerebro tiene querencia por los caminos viejos” (Carr, 2010. p. 41) y si poco a poco nos vamos ‘programando’ para las hipertecnologías, lo más factible, es que dichas ‘programaciones’, a futuro, se vuelvan hereditarias.

Para algunos neurofisiólogos “el pensamiento, la memoria y la emoción […] llegaron a considerarse resultados lógicos y predeterminantes de las operaciones físicas del cerebro” (Carr, 2010. p. 37), la psicología, por el contrario, y como afirmaba Descartes en su dualismo cartesiano, cree que “como esencia del ‘yo’, la mente existe fuera del espacio, más allá de las leyes de la materia” (Carr, 2012. p. 36).
Mucha gente me pregunta por qué razón decidí estudiar psicología; la respuesta es muy simple: la búsqueda de mi misma, de mi yo interior y de elevados potenciales de comprensión que me lleven a estados de consciencia espirituales que trasciendan en mi, en pocas palabras: psicología transpersonal. Psicólogos e incluso físicos cuánticos aseguran que el pensamiento y la intención funcionan como fuerzas impulsoras de modo que, todo lo que pensemos, se vuelve parte de nuestra realidad y el cerebro así lo asimila, pues vivimos, cuerpo y mente, en una interconexión universal que se da no sólo en nivel fundamental, sino en nivel elevado trascendental (Chasse, Arntz, & Vicente, 2004).

Tanto psicología como neurofisiología, afirman que “nuestros pensamientos pueden ejercer una influencia física sobre nuestros cerebros, o al menos, provocar una reacción física en ellos. Neurológicamente, acabamos siendo lo que pensamos” (Carr, 2010. p. 49), de modo que, si pensamos en tecnologías, y nos arriesgamos a usarla, poco a poco, nuestro cerebro se va adaptando a estas nuevas vías, nuevas conexiones sinápticas neuronales que “nos permiten aprender nuevas habilidades y, en general, ampliar nuestros horizontes” (Carr, 2010. p. 50). Creo que, por razones como estas, hoy en día es más difícil, para mí y para muchos, leer impresiones en papel, libros, o simplemente, estar metida en una biblioteca.

“Internet podría estar cambiando la forma en que mi cerebro procesa la información […] Esto no sólo se cumple para cada uno de nosotros como individuos. Se cumple para todos nosotros como especie” (Carr, 2010. p. 55)

Referencias

Carr, N. (2010). Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Bogotá, Colombia: Taurus.
Chasse, B., Arntz, W., & Vicente, M. (Dirección). (2004). ¿¡Y tú qué sabes!? [Película].
Larreamendy-Joerns, J., Puche-Navarro, R., & Restrepo Ibiza, A. (2008). Claves para pensar el cambio: ensayos sobre psicología del desarrollo. Bogotá, Colombia: Ediciones Uniandes.

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